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Jugar para aprender
Educación

Cuando llegan las vacaciones, los padres nos vemos enfrentados al dilema de qué hacer con el tiempo libre de nuestros hijos. Siempre estamos tentados de atiborrarlos con tareas, o exigirles que continúen estudiando para no perder los conocimientos adquiridos durante el año curricular. Esto es un grave error, los niños, al igual que todo el mundo, necesitan descansar, para que al comenzar las clases, estén listos para enfrentar los nuevos desafíos.

Durante las vacaciones se recuperan las energías, y es el tiempo donde los conocimientos adquiridos decantan. Una forma efectiva de reforzar lo aprendido, es aplicarlo en actividades cotidianas, de este modo, se utiliza lo aprendido de una forma natural que no los agobie y les permita disfrutar de su merecido descanso.

Las vacaciones son tiempo de disfrutar con amigos, la familia, la naturaleza. Es la oportunidad de desplegar la creatividad, dedicarse a las aficiones, fomentar la imaginación.

Entretener educando

Jugar para aprenderNo es aconsejable obligar a los niños a estudiar en vacaciones, pues el año escolar los agota, y puede resultar dañino para su salud el continuar con el esfuerzo más allá de sus posibilidades. Sí en cambio, puede aprovecharse esta época para fomentar los intereses de los chicos en áreas como la naturaleza, las ciencias, la biología, etc. Si no lo tienen, entonces es tiempo de tratar de incentivarlos para que se interesen por algo.

Los padres deben estar atentos para descubrir los intereses de sus hijos y poder motivarlos. Regalarles un libro relacionado a su tema favorito, unos binoculares para observar la naturaleza, una visita a una granja donde puedan interactuar con animales, o a un museo interactivo, donde se diviertan aprendiendo.

Es fundamental que los niños salgan durante el verano, que no permanezcan encerrados frente a una pantalla o monitor, que no les aporta nada útil y fomenta el sedentarismo. Los paseos en familia son la actividad ideal, ya sea al aire libre, como al cine, teatro, conciertos, exposiciones, etc.. Si los papis no disponen del tiempo necesario, pueden recurrir a algún familiar que sí lo tenga. También es una opción, asociarlos a un club para realizar deportes, o campamentos.

Flexibilidar la rutina

Resulta práctico que los padres conjuntamente con sus hijos, planifiquen la mejor manera de aprovechar las vacaciones, incluyendo al ocio como protagonista, ya que éste ayuda a combatir los niveles de estrés generados por las actividades curriculares, y es fundamental en la prevención de enfermedades mentales y biológicas.

Es normal que los chicos duerman más y respeten menos la rutina durante vacaciones, pero con ciertos límites, como el tiempo de exposición al televisor, los videojuegos, Internet. Lo fundamental es que estén al aire libre, tengan instancias para las actividades físicas, estar con amigos, e instancias de aprendizaje alternativo.

Si bien el aire libre es ideal sobre todo en verano, si los chicos prefieren permanecer dentro, hay que permitírselos, y estimularlos a desarrollar actividades creativas, juegos de imaginación, como el Scrabble o Pictonary, o disfrazarse par representar personajes históricos o de la literatura, también los juegos matemáticos son una alternativa válida. Los juegos de mímica desarrollan la comunicación gestual. Los espacios de recreación educativa son necesarios para los niños.

Hay cursos alternativos para realizar en verano, lo fundamental es que sean entretenidos, informales, que no exijan evaluaciones ni estrés, como ser cursos de cocina, dibujo y pintura, música, manualidades, talleres sobre ecología, etc. Si se puede agregar la interacción con la naturaleza, tanto mejor.

Experiencias de aprendizaje

Debe existir una motivación por parte de los padres, para hacer de las vacaciones, una experiencia de aprendizaje a través del juego, adivinanzas, exploración, canciones, creación de situaciones, etc.

Algunas actividades ideales para desarrollar en la playa son: búsqueda del tesoro, que puede incluir pistas relacionadas con la geografía del lugar, nombre de las ciudades o pueblos que han visitado. También resulta un buen ejercicio, que al regresar a casa, intenten recordar y describir las experiencias vividas, que lleven una bitácora del viaje, que realicen dibujos de las distintas instancias. También que recojan o adquieran pequeños souvenirs de los sitios visitados, o fotografías, para que luego los conserven en un cofre o álbum, ordenados cronológicamente de modo que puedan “visitarlos” como un recordatorio del viaje.

Todas las instancias son buenas para aprender jugando, si es en familia, tanto mejor, la cuestión es tomarse el tiempo para pensar alguna estrategia.

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