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Que hacer con los chicos después del colegio
Educación

La escuela actual no se limita a las materias que solíamos estudiar cuando nosotros éramos chicos. El tiempo y la for­mación docente han agregado im­portantes cosas a las clases. Gene­ralmente, estos aditamentos se agrupan bajo el nombre de talle­res. De ese modo, existen alternati­vas para que los alumnos comple­menten su educación con intere­santes temas como, por ejemplo, la ecología o el periodismo, y la ex­periencia ha demostrado que estas actividades, paralelas a la curricula del Ministerio, enriquecen a quie­nes las practican. En primer lugar, estas opciones educativas no tie­nen que ver con la calificación sino con el placer.

Aunque en algunos casos -como en los colegios secundarios- son materias optativas que cuentan a la hora de las notas, en general, aquel adolescente que busca, por ejemplo, formar parte de un taller de radio, muchas veces siente au­téntica vocación por trabajar en el medio y, entre juego y estudio, puede llegar a armarse una profe­sión para el futuro. Hay distintas alternativas a la ho­ra de elegir cursos extra escala­res, y es trabaja de las padres sentarse can las chicos a pensar, can tiempo y buen diálaga, qué le conviene a cada uno.

Para aquellos que se sienten demasiado exigidos por el colegio (por ejemplo, los que cursan pri­mer año de secundaria o los que están en séptimo grado y preparan un ingreso difícil) no es lo ideal que se carguen aún más de res­ponsabilidades. Para ellos, será mejor el deporte a cualquier tipo de actividad corporal que les permita liberar las energías que necesitan, manteniendo fresca la mente para el estudio. Una buena opción sería, también, un cursa de teatro o el aprendizaje de los secretos de un instrumento musi­cal. Puede ser, entonces; guita­rra, gimnasia jazz o aerobics, y tampoco es desaconsejable una escuela de fútbol manejada por profesionales.

Para los que ya están en ruta, la computación parece ser el arma indispensable. Se trata, en este ca­so, de averiguar (si la hay) qué ti­po de formación existe en la es­cuela, y buscar complementarla. O bien comenzar desde un principio, si no se cuenta con ningún tipo de apoyo escolar en ese sentido. El chico que estudie computación deberá moderar sus horas frente a video juegos o al televisor, y elegir otra actividad que lo obligue a moverei cuerpo.

Que actividades pueden hacer los chicos después del colegio

Un buen consejo para los padres es el de acercar a los chicos a algún club donde puedan practicar de­partes y armar un grupo de ami­gas para salir de campamento al­gún fin de semana. Otra buena op­ción es inscribirlo en un curso de supervivencia mixto (chicos y chicas) donde reconozca que su cuerpo existe y que es algo más que su mente.

De igual modo, aquella adoles­cente que ame la danza, además de practicarla, será oportuno que opte, por ejemplo, por un curso de ecología o un taller de ciencias, para que no quede fijada solamen­te en su cuerpo y en la estética. En esas edades se tiende enorme­mente al narcisismo y es impor­tante que los padres equilibren la balanza a favor de cuerpo y mente en conjunto.

Otro caso válido es el de la jo­ven que sigue un curso de mode­la. La idea puede ser excelente pa­ra que mejore su forma de cami­nar, aprenda a quererse y a verse bien; pero también es bueno que, paralelamente, aplique su mente a algún interés social, que la lleve a querer plantar árboles en una pla­za, además de mirarse al espejo cada cinco minutos.

En el caso de los varones fanati­zados por los deportes, la balanza puede inclinarse por un cursa de idiomas, siempre necesarios para seguir adelante en la vida, en cual­quier carrera. Si esta es la opción, es útil elegir el lugar correcto para que el estudio de un idioma no sea tiempo perdido. Hay que buscar institutos confiables y serios, que entreguen diplomas válidos en todo el país. Y antes de inscribir a un hi­jo es necesario averiguar antece­dentes y comparar precios.

Un chico agresivo puede sentir­se cómodo practicando artes mar­ciales, donde aprenderá a respetar a sus superiores y donde se valo­rará su agresión bien aplicada a repetir movimientos perfectos con el cuerpo, y a demostrar reflejos impecables.

Un chico tímido puede agradecer encontrar almas gemelas en un grupa de encuentra de adolescen­tes, donde los luegos les permitan conocerse.

Un chico inquieto será feliz en un taller de periodismo, buscando datos e informaciones en el barrio.

Una chica creativa podrá desa­rrollar su talento aprendiendo pin­tura o computación aplicada al di­seño gráfico; así como otra sólo se sentirá realizada armando un club de fans de su ídolo favorito. Pagas o gratuitas, las actividades paralelas al colegio deben contar con el aval paterno y ser apoyadas por el grupo familiar, tanto o más que la escuela oficial. Por eso, por­que forman parte de la vida cotidia­na de la familia, no conviene que cada chico haga más de dos de ellas fuera de su ritmo habitual de estudios. Porque luego hay que lle­varlos, ir a buscarlos, participar de reuniones y fiestas y el tiempo no da para todo. Se corre el riesgo de que los mismos padres lleguen a atentar contra esa opción que bus­caron porque "ya no pueden más con tanta corrida".

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