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Alimentación infantil en los primeros dos años
Nutrición

Al finalizar el período de lactancia, que varía de tres meses a un año, según el caso. El bebé comienza a recibir alimentos sólidos, debido a que su aparato digestivo ya se encuentra en condiciones de procesarlos correctamente. No obstante, debe comenzarse lentamente, para permitir al organismo un acostumbramiento.

Maduración de aparato digestivo:

La capacidad gástrica del recién nacido es de 10 a 20 ml, y aumenta durante el transcurso del primer año de vida, hasta los 200ml, lo que permitirá que el niño ingiera alimentos más abundantes en tomas más separadas.

A partir del año, el aparato digestivo completó su maduración, y puede digerir la mayoría de los alimentos. En consonancia con esto, ha completado su dentición, o se encuentra cercano a ello, lo cual le permite la masticación, que favorece la deglución y asimilación.

Paralelo a esto, ha desarrollado habilidades motoras, que se deben estimular, favoreciendo la masticación, la coordinación motriz, permitiendo que sujete los alimentos con sus manos, bebiendo en vaso.

A partir de los seis meses, la leche materna no brinda la cantidad suficiente de nutrientes, y se hace necesario incluir nuevos alimentos en su dieta, pero siempre siguiendo el consejo médico. No se justifica incluir alimentos sólidos antes de los tres meses. Pero tampoco es conveniente aguardar más de los seis meses para incluirlos, por lo antes mencionado.

Introducción a la Alimentación infantil en los primeros dos años alimentación infantil en los primeros dos años:

Al introducir los nuevos alimentos, se lo hace en forma paulatina, sustituyendo de una en una las tomas de leche, por los distintos alimentos (papilla de fruta, cereales, papilla de verdura, zumos, etc.).
Siempre se comienza con un solo alimento, una única vez en el día, para ver si el bebé lo acepta, y asegurarnos de que no hay intolerancia. Al introducir uno nuevo, lo hacemos de forma separada al alimento anterior.
De forma análoga se incorporan todos los alimentos, hasta sustituir o complementar, las tomas de leche.

Las frutas:

Se introducen entre los 4-6 meses, en forma de papilla, sin agregarle azúcar ni otro alimento. Puede suministrarse como complemento de la toma de leche, o sola, depende del consejo médico. La ventaja de administrarla sola radica en que permite monitorear la recepción de la misma con mayor precisión.
Es conveniente comenzar con frutas suaves como manzana o pera, luego naranja, plátano. Conviene evitar en los primeros tiempos las más alergénicas (fresas, kiwi, melocotón).

Las verduras:

Se introducen a partir de los seis meses por su aporte en sales minerales. Puede comenzarse con un caldo añadido al biberón. Proseguir con papilla de verdura sola, sin sal, puede adicionársele leche.
Se deben evitar las verduras con alto contenido en nitritos como remolacha, espinacas, acelgas, nabos. Comenzar con calabaza o calabacín, patatas, patatas dulces, judías verdes (pero deben retirarse las hebras y procesarlas).
Más adelante puede añadirse una cucharadita de aceite al puré.
La cocción se hará con poco agua, y se aprovechará el caldo para preparar la papilla, pues allí están parte de las sales minerales.
Se recomienda evitar al comienzo las verduras que provocan flatulencia: col, coliflor, nabo, etc. O las aromáticas como: ajo, cebolla, apio, etc.
Las verduras deben ser recién cocidas para evitar contaminación.

Las carnes:

A partir de los seis meses puede comenzarse con las carnes menos grasas, en una porción de 10-15gr diarios, aumentando progresivamente hasta llegar a 40-50gr al cuarto mes.
El pollo es el más indicado, se debe moler y mezclar con las verduras.
Luego puede introducirse la ternera que aporta lípidos, hierro, zinc, vitaminas y proteínas.
El cordero y el cerdo, son altamente grasos y de difícil digestión, no están recomendados durante el primer año de vida.
Las vísceras no presentan ventajas alimenticias, pero pueden ser portadoras de parásitos y tienen un alto contenido graso, así que no es aconsejable su consumo en ninguna etapa.

Los cereales:

A partir de los siete meses se introducen los cereales. Primeramente los cereales sin gluten, para evitar la intolerancia, luego pueden mezclarse. Aportan minerales, vitaminas, proteínas, hidratos de carbono.
Se preparan en papilla con leche.

Los pescados:

A partir de los nueve meses, pueden introducirse los pescados, pero si el bebé tiene antecedentes alérgicos, es mejor aguardar hasta el año. Se recomienda comenzar con pescado de carne blanca.

Los huevos:

A partir del noveno mes puede incluirse el huevo. Jamás crudo, y comenzando con la yema cocida, una cuarta yema a la semana, para completar la yema al mes.
Se prepara junto con la papilla de verduras y nunca junto con carne. Al año puede comer el huevo entero, pero no más de dos huevos a la semana.
La clara de huevo es sumamente alergénica.

Las legumbres:

Añadidas a la papilla a partir de los 18 meses. Mezcladas con arroz u otro cereal, sustituyen a la carne. Pueden tomarse así dos veces a la semana.

Los yogures:

A partir del octavo mes, puede tomarse yogur natural sin azúcar, como complemento de la papilla de frutas de la merienda.

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